martes 9 de junio de 2009

de Praderas y Estupideces


Y de haberte sabido imposible jamás hubiese aprendido a escribirte,

...

aunque arrepentirse sea cuestión de cobardes, y mirar atrás sea una excusa para ver de nuevo a los sauces, aunque recordar al océano sea sólo para esta noche soñarte.

Déjame contemplar cómo se escapan tus ojos...como quizá la primavera te devuelve y en ella se marcan las últimas lágrimas de las pléyades, como de repente, las canciones se entremezclan y recuerdan las vagas melodías anacrónicas que tanto me hacen recordarte, de cómo frente a mí el destino se vuelve a marcar culpable.

Ya no por herejía, ni por simple pecado capital, sino por silencio y falta de valor, si, a pesar de las violetas que regalan flores para recordar como un abril escribí las más enamoradas letras de mi vida para ti,

(...)De cómo dibujé praderas entre mis palabras para tan solo conservar tu recuerdo, y no volverlo cenizas como el de todos los amantes que por mi cama han pasado,

(...)Se han vuelto estrellas lejanas, casuales, e incluso incomprensibles, perdidas para siempre en los misterios constelados que guarda tu mirada…

Aún estoy enamorado de ti, como si el tiempo jamás se hubiese fugado temeroso, y como si los días no supieran cómo pasar entre el corazón, aún estoy enamorado de ti, de ti, y de tus ojos verdes, que guardan el secreto inconcluso que tiene la primavera, de los bosques y arboledas donde se ocultan las luciérnagas disfrazadas de estrellas.

Y qué sería de mí si jamás te hubiese escrito, más que palabras, silencio y corazón, más que un laberinto inconcreto de líneas abstrusas que van marcando las frases en el cielo, frases que en los años ha escrito mi corazón.



domingo 31 de mayo de 2009

Oh, Mayo ha muerto.

Oh, Mayo ha muerto. Qué delirio, qué colores ha dejado la primavera entre sus vestidos...

Resulta extraño que no tenga palabras para lamentar, ha sido tan poco poético y tan poco gracioso que no deja lamento alguno entre los inumerables trazos que ha hecho el sol florido en las tardes perfumadas a violetas.

Oh, Mayo ha muerto, y en mis circunvoluciones espirálicas ha dejado las intrigas más misteriosas que he podido tener. Miento, tan sólo es la curiosidad de probar aquella piel rubia que se vuelve tentación vaga entre los cobrizos cielos que trae el oeste de mi cabeza.

Oh, Mayo ha muerto.

viernes 15 de mayo de 2009

Trying to Fix It

Tú que solías anestesiar palabras,
-y con ellas suturar tu poesía deforme-
sólo por abortar tus vagos engendros muertos.

Pero tú, que nunca me contaste que sucedió con tu mazo de barajas,
quizá se fueron más allá del éxtasis de la música,
donde el acordeón no sabe sino tocar tus melodías de funeral
donde los sueños se petrifican para volverse estirpes antropomorfas,
donde guardaste la carpa ósea de tu circo degenerado,
esa carpa negra, en la que la mímica hablaba para no perderse en tus laberintos de cartas,
esa carpa, en la que desembarcaban tus especias insólitas,
traídas desde las costillas del nuevo universo
esa, la de tu cementerio de versos.


-Pero ahí estás tú, justo como una gárgola
sentado en las apófisis de tu globo terráqueo,
circunnavegando en las letras del delirio,
ahogado en la nostalgia de tus días perdidos.

Tú como una aneurisma de palabras,
o quizá como los coágulos que reposan en mis comas,
justo como el nido de pensamientos en mi costa occipital.

Recuerdo tus días de entonces,
recuerdo cuando trajiste la peste de tus arlequines danzantes,
por eso de los días que le arrancábamos a 1806
hoy sólo me queda el arcaico recuerdo de los últimos colirios.

Pero, hoy has dibujado un testamento de solsticios,
entre las amorfas tentaciones que tiene tu sexo,
o entre los exhaustivos silencios que cargamos en el olfato,
has dibujado tus últimas historias.

Hoy sólo me queda el anacrónico recuerdo de tu maquillaje extinto.

lunes 23 de marzo de 2009

Another Rainy Day, Otro día Lluvioso.





y que quizá en mis párrafos siempre estés obligado a aparecer, los años ya me parecen una mentira blanca, ingeniada por el tiempo para hacer que los cielos se decrezcan entre sí, -es solo otro día lluvioso.- He estado tomando palabras prestadas a viejas canciones, las coloque en una posición transversal a las frases que guarda el viento, y a los infinitos verbos que trae el amor que siento por ti, es tan solo una bocanada de líneas barrocas pero me da una conclusión acerca de las gotas que caen en su perpetua verticalidad, -me gustan los días lluviosos, me hacen recordarte, me gustan los días lluviosos, son ellos los que me hacen amarte.-

Y yo que tan sólo trato de acostumbrarme a la primera primavera sin ti...

domingo 22 de marzo de 2009

Quizá ya es primavera...




Y que yo jamás habría vuelto a tocar una pluma, jamás habría vuelto a tocar un papel, hasta que los soliloquios que se esconden entre el vaivén de la vida me hicieron recordarte, me hicieron hablarte…y así es, logre hablar de ti frente a conglomeraciones de personas quizá imaginarias, pero lo hice, solo para admitir que aun te amo.

Cierro los ojos, y en mis manos sostengo el vano recuerdo que queda de las cenizas del invierno plateado, quizá el viejo olor a almendras que la brisa arrastra para despedir a esta temporada, o quizá quede un arcano recuerdo desmenuzado por el polvo de los días que llevo sin pensar en ti.

-Es mentira-, lo sé, lo admito, quizá jamás la vida coloque tus lejanas miradas entre mis brazos, y jamás las estrellas te miren enamoradas como lo hacen cada noche, cuando pienso en ti. –Otro día lluvioso-, inaugura las brisas de la primavera, que sigue sus corazonadas como si fuesen el acoso neurótico que dejan los trazos en el atardecer, -y que las armónicas decidan cantar, como alguna vez lo hicieron las trompetas enamoradas-. He de considerarme estúpido, profundamente estúpido, yo, que llevo cuatro meses contados sin ver tus ojos verdes, y exactamente hoy, aún sostengo el recuerdo como acostumbro a sostener viejas metáforas que se apoderan de mis fugas frontales.

-Son solo cortes de papel-, eso es mi corazón, cortes de papel, que deciden vagar a la deriva de la poesía, aun la alojo en mi corazón, sonrojada como el primer día que vi tu rostro, envuelto en los tramas solares que te hacían poseedor de una belleza particular, aún conservo la poesía de los primeros días, aún, a más de un año de amarte sin comentar palabra alguna.

Como lo hace el sol poniente.





Tuyas son las letras que escribe mi alma,
tuyas mis palabras y las líneas de mi cielo,
tuyos los rayos del sol que la tierra salva cada noche,
tuyas mis manos que te escriben mis anhelos.

Tuyos los recuerdos que le cuento cada día al ocaso,
tuya la esperanza clariazul que rodea tus mariposas amarillas.

(...)



Tu, que quizá seas estos cuatro vientos que soplan el cabello de la noche
quizá seas las palabras que se asoman desde mi pluma
quizá seas, el suspiro de mi alma enamorada.

Quizá vuelvas a mí como lo hace el sol poniente,
como vuelve cada tarde a los brazos del mar solitario.

Quizá yo deba esperarte, arropado entre los brazos del invierno
convaleciente ante el ciego consuelo de los atardeceres,
arropando a la madrugada con los trozos de tu ausencia.

Quizá deba esperarte toda la vida.

"Just Like the Setting Sun,
it Returns to The Lonesome Ocean."

Poesía de Aquelarres





(I)

Dejadme trenzar el cabello de la historia
y sostenerlo como una vieja metáfora aferrada a nuestra cabeza
hasta que mirar hacia atrás deje de ser un tic nervioso.

Ven y corta mi cabeza con este as de tréboles,
decapita mis segundos con tu don de la clarividencia
que ataste el pecado a mis manos
y se ha enredado a las letras que abortan mis dedos.

Dejadme acá, con la lujuria caminando entre tus piernas
que contarte mi historia se vuelve un pecado:


(II)


...

De tanto hablar me volví antagonista de tus palabras
y mi nombre se hizo el epónimo de la ira
...y la muerte quedó marcada para siempre en mi anillo de matrimonio.

Mí vida nació viuda.

(III)

Y hoy cargo mi epitafio marcado en la frente,
grabado en los parpados para saber que existe.

(IV)

Hasta que una noche empecé a oír voces,
hijas del incesto entre los cantos gnómicos,
y las alabanzas doradas que se esconden bajo la cama;
voces, que fueron concebidas en secreto,
a orillas de las letras mudas que guarda la vida.

(V)

Luego mi vista empezó a engendrar ilusiones,
y la realidad se convirtió en el reencuentro deforme de la crisis de los dioses.

(VI)

Nunca supe escribirle al sol. (Pero si aullarle a la luna.)

(VII)

Tampoco supe recoger las magnolias detrás de tu esfenoides
como si cada mancha de sangre estuviese configurada en la pared,
y nos hubiésemos perdido en el imperio óseo más allá de la noche.

(VIII)

Quizá las nubes acojan mi canto,
quizá la vuelva el viento su melodía,
o quizá que de aquelarres quede mi poesía.

domingo 24 de agosto de 2008

¿Cuánto Esperaría Por Tí? (13 de Agosto)

¿Cuánto tiempo te esperé en mi ventana?

Exactamente, ¿cuánto?, eso es algo que no merece una respuesta cuantitativa que se base, o que se esconda tras las piernas de las matemáticas, si no, que solo merece un suspiro mas,

¿Cuántas veces? aquellos, estos mis dedos jugaron los botones, de tan recordada camisa azul, y abotonaron a la madrugada con la delicadeza de tus mariposas amarillas, mientras en mis ojos se recitaba esa larga poesía de la angustia, mientras mi pobre corazón sólo deseaba que pasaras por esa ventana, para de una vez por todas salir corriendo y confesarte aquello, lo que jamás pude decirte.

"Esa ventana quizá tiene mis secretos, pero tus ojos se llevaron mi poesía".